Cauta yo he navegado en este exilio
cada tramo dolido y lacerante,
fuerte, con mi ideal fiel y constante,
horas que me han costado mi concilio.
Llora junto a mi calma el loco idilio,
deja con mi amargura palpitante
ese grato sabor tan embriagante
hecho de mi esperanza sin auxilio.
¡Pobre! dicen algunos con mi pena,
¡Pobre! y dejan su verso de empatía
otros siguen su ritmo de apatía.
Como locos mesías de rebaños.
Grito con mi poesía esta condena,
cuando se me envejece con los años.














